
Qué ver en Malta en una semana: itinerario completo de 7 días
Itinerario de una semana en Malta y Gozo sin agobios: La Valeta y las Tres Ciudades, Mdina y Dingli, dos días completos en Gozo durmiendo en la isla, el sur megalítico, el norte con sus playas y una jornada en Comino. Con variantes de invierno, presupuesto real y consejos de alojamiento.
Qué ver en Malta en una semana¶
Con siete días, Malta cambia de naturaleza. Deja de ser una carrera por encajar monumentos entre autobuses y se convierte en lo que en realidad es: un archipiélago pequeño donde se puede repetir una ciudad a otra hora del día, dormir en la isla de al lado, dedicar una jornada entera a bañarse sin sentir que se está perdiendo algo y seguir viendo todo lo importante. Este itinerario reparte la semana en cinco zonas más margen, con la logística resuelta y las variantes que hacen falta según la época del año.
La lógica del reparto
Malta mide trescientos dieciséis kilómetros cuadrados y tiene cinco zonas bien diferenciadas: la capital y el Gran Puerto, el centro-oeste con Mdina y los acantilados, el sur megalítico y pesquero, el norte de playas y ferris, y Gozo. Con tres días hay que elegir tres; con siete caben todas, y encima sobra una jornada para Comino o para el descanso.
La otra ventaja de una semana es que permite tomar dos decisiones que mejoran mucho el viaje. La primera es dormir dos noches en Gozo en lugar de hacerla en el día: la isla cambia por completo cuando se van los excursionistas de la tarde y desaparece la tiranía del último ferry. La segunda es repartir el alojamiento, empezando en la zona de la capital y terminando en el norte o al revés, lo que ahorra un montón de kilómetros de autobús.
Con esto en la cabeza, el reparto que mejor funciona es: dos días para La Valeta y su puerto, uno para el interior, dos para Gozo, uno para el sur y uno para el norte o Comino. Lo que sigue es cada jornada en detalle.
Día 1: llegada y primer contacto
El día de llegada nunca cunde lo que uno cree, así que conviene no cargarlo. Si aterrizas por la mañana, deja el equipaje, come algo y dedica la tarde a un primer paseo por La Valeta sin entrar a nada: la calle República, las transversales, los Upper Barrakka Gardens al atardecer y una cena tranquila.
Si aterrizas por la tarde, hay un plan de primera noche que es difícil de mejorar: subir a Mdina. La antigua capital se visita a cualquier hora porque es una ciudad abierta, y con los autobuses de excursión ya de vuelta se queda completamente vacía, con las farolas amarillas encendiendo la piedra caliza y un silencio en el que solo se oye el propio eco entre los palacios. No cuesta nada y funciona como declaración de intenciones del viaje.
Un apunte práctico para este primer día: compra la tarjeta de transporte nada más salir de la terminal, en el mostrador de Malta Public Transport de la sala de llegadas. Para una semana, la Explore de siete días con viajes ilimitados ronda los veinticinco euros y sale rentable desde el tercer o cuarto trayecto. Y descárgate la aplicación tallinja, que da la posición real de los autobuses.
Día 2: La Valeta a fondo
Ahora sí, la capital con calma. Empieza a las nueve por la Concatedral de San Juan, que ronda los quince euros con audioguía y cierra los domingos: fachada austera casi militar, interior barroco desbordado, cuatrocientas lápidas de mármol policromado en el suelo y, en el oratorio, la Decapitación de San Juan Bautista de Caravaggio, el lienzo más grande que pintó y el único que firmó.
Con una semana te puedes permitir dos visitas más, cosa que en un viaje corto es impensable. Las mejores opciones son el Palacio del Gran Maestre, con una de las armerías más importantes de Europa; las Lascaris War Rooms, el centro de mando subterráneo desde el que se dirigió la defensa de Malta y se planificó el desembarco en Sicilia, con tour guiado por unos diecisiete euros; y el Fuerte San Telmo con el Museo Nacional de la Guerra, en la punta de la península, por unos doce.
Deja la tarde para caminar sin plan por las transversales, asomarte a los Lower Barrakka, que tienen menos gente, y ver ponerse el sol desde los jardines de arriba. Si te queda energía, la zona de Strait Street, la vieja calle de los marineros de la flota británica, concentra hoy buena parte de la vida nocturna.
Día 3: las Tres Ciudades
Enfrente de la capital, al otro lado del Gran Puerto, están Birgu, Senglea y Cospicua, más antiguas que La Valeta y con una vida de barrio que en la capital ya casi no se encuentra. La forma de llegar es media atracción: se baja en el ascensor de la Barrakka y se cruza en barca, diez minutos y un par de euros, con la mejor vista posible de las murallas desde el agua.
Con un día entero caben las dos visitas grandes, cosa que con menos tiempo hay que sacrificar: el Fuerte San Ángel, el edificio con más peso histórico del país, donde los Caballeros resistieron el Gran Asedio de 1565, por unos diez euros; y el Palacio del Inquisidor, uno de los poquísimos tribunales de la Inquisición conservados íntegros en el mundo, celdas incluidas, por unos seis. Entre medias, el barrio del Collachio, con los auberges de la Orden y callejones sin comercio turístico.
Termina en los Gardjola Gardens, en la punta de Senglea, donde está la garita de vigía con el ojo y la oreja esculpidos y donde La Valeta queda justo enfrente, dorada al atardecer. Si sobra tarde, el Malta at War Museum de Cospicua y su refugio antiaéreo excavado en la roca son una visita mejor de lo que aparenta.
Día 4: Mdina, Rabat y Dingli
Jornada de interior y de las más cómodas del viaje, sin transbordos complicados: desde La Valeta salen las líneas 51, 52 y 53. La mañana es para Mdina, capital de Malta hasta 1530 y hoy habitada por unas trescientas personas dentro de las murallas, con la catedral de San Pablo de Lorenzo Gafà, el Palazzo Falson y los bastiones, que son gratis y desde donde se ve media isla.
Se come en Rabat, el pueblo pegado al otro lado del foso, más barato y sin cartas en cinco idiomas, y la tarde da para las catacumbas de San Pablo, el mayor conjunto funerario paleocristiano de la isla, donde conviven tumbas cristianas, judías y paganas, y para la Domus Romana con sus mosaicos, ninguna de las dos por encima de los seis euros.
El día se cierra en los acantilados de Dingli, a diez minutos, con el mejor atardecer del país: doscientos cincuenta metros de caída sobre el mar y el islote de Filfla enfrente, sin barandillas ni miradores acondicionados. Con una semana puedes permitirte además el desvío a las roderas de Clapham Junction, ese enigma arqueológico de surcos paralelos tallados en la roca que nadie ha explicado, y a Buskett, la única masa arbolada del país, plantada por los Caballeros como coto de caza.
Días 5 y 6: Gozo, durmiendo en la isla
Aquí está la gran ventaja de tener siete días. En lugar de la excursión de ida y vuelta, coge el ferry con el equipaje y duerme dos noches en Gozo. El barco sale de Ċirkewwa y cruza en veinticinco minutos; en la terminal de salida no se compra billete, se sube directamente y se paga a la vuelta en Mġarr, unos cuatro euros con sesenta y cinco ida y vuelta. El alojamiento gozitano es más barato que el de la costa turística de Malta.
La primera jornada es para Victoria y la Ċittadella, la fortaleza encaramada sobre la capital, donde entrar al recinto es gratis y solo se paga por los museos; dentro están la antigua prisión con grafitis tallados por los presos durante siglos y una catedral cuya cúpula es en realidad una pintura en trampantojo de 1739, porque nunca hubo dinero para construirla. Por la tarde, la rotonda de Xewkija, que los vecinos levantaron a pulso entre 1951 y 1971 alrededor de la iglesia vieja, con ascensor a la azotea por tres euros y la mejor panorámica de la isla.
La segunda jornada se reparte entre el este y el oeste, algo que en un solo día no cabe: los templos megalíticos de Ġgantija en Xagħra, del 3600 al 3200 antes de Cristo y anteriores a las pirámides, por unos diez euros; las salinas de Xwejni, cuadrículas talladas en la roca desde tiempos romanos donde todavía se cosecha sal a mano; la bahía de Dwejra, donde estaba la Ventana Azul hasta 2017; y una cena en Xlendi, encajado al final de un valle estrecho, viendo caer el sol sobre el agua. Las líneas gozitanas tienen frecuencias bajas, así que planifica cada trayecto con la aplicación.
Día 7: el sur o el norte, según la época
El último día admite dos versiones y la elección depende del calendario y del clima.
Si tu semana incluye un domingo, dedícalo al sur y hazlo ese día: el mercado de Marsaxlokk a primera hora, entre las siete y media y las ocho y media si quieres ver el pescado de verdad, con las líneas 81 y 85 desde La Valeta o la directa TD10 de los domingos; y por la tarde el Blue Grotto, con su paseo en barca de ocho o diez euros que solo funciona con el mar en calma, y los templos de Ħaġar Qim y Mnajdra, con el sur orientado de manera que en los equinoccios el sol atraviesa el eje del pasillo principal. Los dos bloques del sur están mal conectados entre sí, así que cuenta con un Bolt para el enlace.
Si viajas en verano o con niños, el norte es la mejor despedida: las playas de arena de Għadira, Golden Bay y Għajn Tuffieħa, que son las únicas del país; el mirador gratuito sobre Popeye Village, el decorado del Popeye de Robert Altman que nunca se desmontó; y la Torre Roja de 1649 dominando el canal. O directamente Comino, con la Laguna Azul, que se alcanza en veinte minutos de barco desde Ċirkewwa por unos quince euros ida y vuelta, y que en julio y agosto conviene coger a primera hora o cambiar por las calas del otro lado de la isla.
Lo ideal, si la semana da de sí, es hacer los dos y recortar en otra parte. Pero si hay que elegir, mi criterio es sencillo: en invierno, el sur; en verano, el norte.
Variantes según el viaje
Con siete días caben ajustes que en un viaje corto no. Si te interesa la prehistoria, reserva con dos o tres meses de antelación el hipogeo de Ħal Saflieni, un templo subterráneo excavado en tres niveles y en uso entre el 4000 y el 2500 antes de Cristo, con entrada limitada a unas ochenta personas al día y un precio en torno a los cuarenta euros. Es la visita que más planificación exige de todo el país.
Si viajas en invierno, sustituye la jornada de playa por una combinación de Mosta, con su rotonda atravesada por una bomba que no explotó en 1942, y el Fuerte Rinella en Kalkara, que conserva uno de los dos cañones Armstrong de cien toneladas que quedan en el mundo. Si viajas con niños, cambia una visita de museo por el Acuario Nacional de Buġibba o por Popeye Village, que a veinticinco euros en temporada alta solo compensa pasando el día entero. Y si el viaje es de descanso más que de monumentos, elimina el día de las Tres Ciudades como jornada completa, hazlo en media tarde desde La Valeta y gana una jornada libre.
Alojamiento, presupuesto y consejos finales
Lo que mejor funciona en una semana es repartir: cuatro noches en la zona de la capital, con La Valeta si buscas ambiente y Sliema si buscas precio y oferta, y dos noches en Gozo. Rabat es la alternativa que yo recomendaría a quien no busque playa ni vida nocturna: está en el centro de la isla, se come barato y tiene Mdina vacía a diez minutos andando cada noche.
El presupuesto es de los más contenidos de Europa occidental. Transporte: unos veinticinco euros la tarjeta de siete días más cinco del ferry. Entradas: entre sesenta y noventa euros por persona con este itinerario, según lo que elijas; si vas a visitar cuatro o más sitios de Heritage Malta, haz la cuenta del pase múltiple antes de pagar por separado. Comer bien y barato es fácil en cuanto te alejas de los paseos marítimos, y las pastizzi de panadería siguen costando menos de un euro.
Tres avisos para cerrar. Los domingos cierran la Concatedral y bastantes comercios, así que organiza la semana alrededor de ese dato. En julio y agosto, las horas centrales son para interiores, no para acantilados. Y calcula siempre que cualquier trayecto en autobús puede costar el doble de lo previsto: con una semana por delante, eso deja de ser un problema y se convierte en lo que es, la manera en que funciona el país.
Si dispones de menos tiempo, el itinerario de tres días recoge lo esencial de esta misma ruta sin las dos jornadas de margen.
Los precios y horarios que aparecen en este artículo corresponden a 2026 y pueden variar según la temporada. Conviene confirmarlos en las webs de Heritage Malta, Gozo Channel y Malta Public Transport antes de viajar.